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De la bóveda

Los cinco encargos de marca

Claude Design es el lienzo de Claude: hablas por el chat de la izquierda y el diseño se va montando a la derecha. Se abre en claude.ai/design o desde la barra lateral de la app de escritorio, y está en beta para los planes Pro, Max, Team y Enterprise. Estos son los cinco encargos del carrusel, enteros y en el orden en que hay que darlos: el orden es la mitad del resultado.

01 · Las referencias, antes que el logo

Lo primero no es dibujar: es darle material tuyo. Admite capturas de webs, wireframes y archivos de diseño, logos y muestras de tipografía sueltas, y también un PowerPoint o un PDF que ya refleje tu marca — de ahí saca colores, tipografías y maquetación. Con una fuente basta para empezar; con varias tiene más de donde sacar. Y la última línea del encargo es la que evita que se ponga a dibujar antes de tiempo:

Te subo mis referencias para [MI NEGOCIO]: capturas de webs que me gustan, fotos, colores y dos tipografías.
· No copies ninguna.
· Dime qué tres decisiones de estilo se repiten en todas.
· Dime cuál de ellas NO encaja con lo que vendo y por qué.
· Proponme una dirección visual en tres palabras: qué sensación tiene que dar, y una palabra de lo que NO puede parecer.
No dibujes nada hasta que yo apruebe esa dirección.

02 · Que lo convierta en un sistema, no en un dibujo

Aquí está la diferencia entre pedir dibujos sueltos y montar una marca. De ese montón saca un sistema de diseño: paleta principal, secundaria y de acento; familias tipográficas con sus tamaños y pesos; botones, tarjetas y navegación; y el espaciado y la rejilla. A partir de ahí, todo lo que le pidas sale con lo mismo puesto — y si trabajas en una organización, los proyectos que crees lo heredan sin configurar nada.

Con esa dirección aprobada, móntame el sistema de marca de [MI NEGOCIO]:
· Paleta, con el uso de cada color: fondo, texto, acento y alerta.
· Una tipografía de titular y otra de texto, y por qué esas dos juntas.
· La escala de tamaños y cuánto aire lleva cada bloque.
· Cómo son los botones y las tarjetas, y cómo cambian al pasar por encima.
Enséñamelo todo en una sola hoja, y espera mi visto bueno antes de aplicarlo a nada.

03 · El logo, en tres versiones y no en una

Un logo no es un dibujo bonito: es cómo se comporta cuando se hace pequeño. Si pides «un logo» a secas, acabas con una imagen preciosa que no cabe en la foto de perfil ni se lee en una pegatina. Pide las tres versiones en el mismo encargo:

Con el sistema aprobado, dame tres direcciones de logo, y de cada una las tres versiones:
· Una de sello, para pegatinas, bolsas y vasos.
· Una horizontal, para la cabecera de la web y el pie del correo.
· Una que aguante recortada en un cuadrado, para la foto de perfil.
De cada dirección dime: cuándo se usa cada versión, a qué tamaño deja de leerse, y cómo queda en blanco y negro.

04 · Verlo puesto, no en el aire

Una marca no se juzga en una lámina bonita: se juzga en la carta, en el escaparate y en el móvil. Pídele las piezas que usas de verdad y en cinco minutos sabes si funciona. Y para retocar no hace falta volver a describirlo todo: encima del lienzo puedes mover, redimensionar y alinear los elementos tú mismo, o dejar un comentario clavado en una parte concreta para que cambie solo eso.

Aplica la marca aprobada a lo que uso de verdad en [MI NEGOCIO]:
· La carta o la lista de precios.
· La tarjeta, por las dos caras.
· Un cartel para el escaparate, legible desde la acera.
· La plantilla de una publicación de Instagram, con su versión de story.
Todo con el sistema aprobado, sin inventar colores ni tipografías nuevas. Si algo no funciona con esta paleta, dímelo en vez de cambiarla por tu cuenta.

05 · La página de una sola pantalla

El quinto es el que convierte la marca en algo que ya sirve para vender. Una pantalla, cuatro cosas, y a partir de ahí se puede seguir hacia una web de verdad:

Móntame una página de una sola pantalla con esta marca:
· Qué hago y para quién, en una frase que se entienda sin saber del oficio.
· Precios, con lo que incluye cada uno.
· Cómo contactar, y qué pasa después de contactar.
· Una prueba de que esto funciona: una reseña, un antes y después o un número.
Cuando esté, dime qué he dejado fuera que debería estar.

06 · Y sacarlo de Claude, que ahí no se queda

El último paso es que la marca deje de vivir dentro de una conversación. Lo que montes se descarga en PDF, PPTX, HTML autónomo o ZIP, y también se manda a otras herramientas: entre las conexiones que ofrece están Canva, Miro, Adobe, Gamma, Vercel, Wix, Replit, Lovable y Base44. Y si la cosa va a acabar siendo una web de verdad, se pasa a Claude Code, que continúa desde el trabajo hecho en lugar de empezar de cero mirando una captura — con /design-sync se trae tu sistema de diseño, y con /design se tocan los proyectos sin salir del terminal.

Ya tengo la marca y la página montadas. Antes de exportar, dime:
· Qué me llevo en PDF, qué en PPTX y qué en HTML, y para qué sirve cada uno.
· Qué conviene mandar a Canva para seguir tocándolo a mano yo.
· Qué tendría que pasar a Claude Code si quiero que esto sea una web de verdad.
Y hazme la lista de lo que me falta por decidir antes de enseñárselo a un cliente.

07 · El patrón, por si te vale para lo tuyo

Los cinco hacen lo mismo: meten material propio, piden una decisión antes que un dibujo, y prohíben avanzar hasta que hay visto bueno. Por eso el error de abrirlo y pedir «hazme algo bonito» no es que diseñe mal — es que no le has dado ni una decisión que tomar, y sin criterio rellena con lo más visto: degradado violeta, tarjetas redondeadas y tres iconos en fila.

Gasta del mismo bote. Claude Design cuenta contra los mismos límites de uso que el resto de Claude, así que una tarde de diseño se te nota luego escribiendo o en Claude Code. Aprueba cada paso antes de pedir el siguiente. Comprobado el 19/08/2026 en las páginas de Anthropic.

Si lo pruebas y te sale algo raro, mándamelo por DM y lo afinamos. Y por aquí sigue lo demás: